Cría – Recría de hembras

 

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Cría – Recría de hembras

  • La etapa de cría se lleva a cabo en un campo cerca de Chillar. Una alta carga de 1,1 vientres por hectárea en un manejo puramente pastoril es la que asegura presión de selección sobre la rusticidad, fertilidad y mantenimiento.
  • Los vientres no reciben ningún tipo de suplementación: no se le dan rollos, ni silajes ni alimentos concentrados y sólo reciben el forraje que pueden levantar del campo.
  • Se lleva adelante un manejo intensivo, simple y de alta eficiencia, tratando de mantener las vacas siempre en buena condición corporal. Se busca la mayor eficiencia técnica desde el punto de vista del manejo, haciendo más eficientes los pastoreos rotativos y descansos largos, con las técnicas de más bajo costo y menor necesidad de maquinaria.
  • Se maximiza el esfuerzo intelectual de lograr la máxima productividad y aprovechamiento del pasto con el manejo de los pastoreos en parcelas y descansos, variando la carga según el momento del año.
  • El servicio tiene 75 días de duración, para asegurar la presión de selección sobre fertilidad.
  • El primer servicio es en todos los casos a los 14-15 meses de edad.
  • Para lograr la incorporación de la mejor genética, se realiza inseminación artificial. Se hace IATF con toros criados en la cabaña.
  • El diagnóstico de gestación se hace por ecografía para asegurar la fecha de preñez de los vientres, y así poder asegurar la paternidad del toro y medir el largo de gestación.
  • Todos los terneros son tatuados en la oreja, caravaneados y pesados al nacer. Se registra la fecha de nacimiento, el color, sexo, y la facilidad del parto.
  • Al destete son pesados todos los terneros y sus vacas madres en el mismo momento, para informar al programa de evaluación y para relacionar los kilos de ternero que produce una vaca en relación a su peso.
  • La recría de las terneras se hace sobre rastrojos, campo natural, pasturas y verdeos, y así deben llegar a su primer servicio a los 15 meses y luego seguir pariendo todos los años.
  • Se ha incorporado el uso de maíz diferido en pie para la recría, un recurso necesario por la limitación de superficie.
  • Se hace mucho hincapié en la selección de las hembras para madres, con calificaciones morfológicas en alto, ancho, perfil y tipo que además deben cumplir con el perfil de EBVs deseado por la cabaña. El proceso es riguroso para lograr un plantel destacado. De esta manera se logra un gran progreso genético guardando solo las hembras mejoradoras con respecto a las vacas.
  • Terminado el proceso de crecimiento del rodeo se van reemplazando las vacas por vaquillonas con mayor valor genético, aumentando el progreso. Se mantienen en el rodeo las vacas adultas meritorias, buscando que dejen más hijas y se asegure seleccionar la longevidad de los vientres.
  • Se informa a Breedplan el peso de todos los animales al año (400 días) (en el caso de los machos se mide e informa también la circunferencia escrotal) y el peso a los 600 días (año y medio). Se hace una ecografía de carcasa o scanning: medición de grasa de cobertura, área de ojo de bife y grasa intramuscular (marmoreo) y todas las mediciones son informadas a la evaluación para su análisis.
  • Se cumple con un riguroso plan de inmunización con vacunas pero los tratamientos antiparasitarios se reducen al mínimo. Durante la recría se desparasitan cada dos meses y se va alargando el período entre desparasitaciones, para que los animales desarrollen su inmunidad a los parásitos.
  • Debido al stress que sufre la hembra en su primer parto a los dos años, se desparasitan todas las hembras al terminar su primera parición. Luego los vientres adultos no son desparasitados, para que logren un equilibrio inmunitario hospedador-parásito.